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Puede ser común el escuchar frases un tanto poéticas acerca de las misiones que utilizan  la palabra “la gasolina”. Un ejemplo de esto sería:

– “Un amor ardiente por los necesitados será la gasolina que impulsará el motor de las misiones”.

Tal vez no te has tomado la libertad y el tiempo de preguntar sobre el por qué se utiliza la palabra gasolina en estas frases. Por el hecho de que sabemos que la sabiduría de Dios está impresa en toda la naturaleza, en este artículo analizaremos a detalle la gasolina y trataremos de hacer una analogía que refleje realidades espirituales importantes referente a las misiones…

¿Qué es la gasolina?

La gasolina es un líquido volátil, inflamable y de olor característico, que está constituido por una mezcla de hidrocarburos y se obtiene por destilación fraccionada del petróleo bruto; se emplea como combustible en los motores de combustión.

Leemos aquí que la gasolina tiene 5 características:

  1. Es un liquido volátil
  2. Es inflamable
  3. Tiene un olor peculiar
  4. Se constituye por mezcla de hidrocarburos
  5. Y se obtiene de una manera especifica

Ojo, esto no es una clase de química de bachillerato, sino que iremos desarrollando cada característica de la gasolina para después llevarlo al ámbito espiritual:

5 Características:

  1. Liquido volátil: Este término se le aplica a cualquier líquido que se evapora con facilidad. Los líquidos volátiles tienen alta presión de vapor, y así como esta característica de la gasolina, deben de evaporarse con facilidad nuestros deseos egoístas, centrados en nuestro placer y comodidad. Nuestros “American Dreams” deben de evaporarse antes de pensar en las misiones. Sino evaporan estos deseos, difícilmente vamos a soportar las tribulaciones, la lejanía, los rechazos y las demás circunstancias difíciles que las misiones tienden a incluir. Sino cargamos nuestra cruz día a día negándonos a nosotros mismos, difícilmente saldremos a las naciones . –(Gálatas 2:20; 5:24-25; Mateo 16:24-25; Lucas 14:25-33).

     

  2. Inflamable: Objeto que arde con facilidad. En nuestro caso esto debe de ser una pasión ardiente. Por un lado, esto viene como un don dado por Dios. Es verdad que no todos son llamados a ser misioneros a los “no alcanzados”. La Biblia misma dice que no todos son llamados a ser “evangelistas”. – (Efesios 4:11-12; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11) Sin embargo, todos somos llamados a proclamar las glorias de Cristo en la cruz a todo aquel que se desenvuelva a nuestro alrededor, ya sea a nuestros vecinos, compañeros de trabajo o escuela, familiares, hijos, etc. Todos somos llamados a servir “Con diligencia, para nada perezoso, sino fervientes (ARDIENTES) en espíritu, sirviendo al Señor” – Romanos 12:11. En este sentido entonces, todos debemos ser inflamables. Cada vez que veamos a alguien debería de arder nuestro corazón por predicarle el evangelio, tal como Pablo sentía cuando caminaba por las calles de Atenas (Hechos 17:16-34). De esta misma manera, cuando veamos o escuchemos sobre un hermano que está en el campo misionero, nuestro corazón debería arder por hacer algo por ellos. Esto puede ser orando o yendo a acompañarlos, todos somos llamados a arder en cuanto a la proclamación del evangelio y vivir en santidad.

     

  3. Un Olor peculiar: Tal vez nos parezca extraño, pero hay un pequeño porcentaje de la humanidad encuentra el olor de la gasolina dulce y agradable. A algunas personas les puede hasta producir euforia. Por otro lado,  hay millones que encuentran el olor de la gasolina desagradable y hasta peligroso (incluyéndome) ya que la gasolina tiene un hidrocarburo llamado “Benceno”, el cual ha sido catalogado como cancerígeno. Por esta razón, la inhalación prolongada de gasolina podría resultar potencialmente peligrosa. Ahora, en nosotros, como ministros de la palabra, como esclavos de Cristo y de Su justicia, debemos producir un olor de vida o un olor de muerte. Si somos fieles ministros de la reconciliación tendremos en nuestros ministerios dichos olores y veremos que para los que son llamados por Dios a ser hijos de Dios, el mensaje que prediquemos será como un olor fragante para ellos. Por el otro lado, para los que van camino a la perdición, seremos olor de muerte, ya que nuestra predicación los hará mil veces más miserables y dignos de castigo por rechazar el evangelio. Tal como dijo Cristo “habría sido mil veces mejor que no hubiesen nacido y no hubiesen escuchado el evangelio, tendrán peor condenación que Sodoma y Gomorra por el conocimiento que tienen (Mat. 11:20-24).

    Sabemos que hoy en día hay “ministros” que se llaman predicadores de la justicia, que predican olores agradables a las narices de aquellos buscan “olor de fuego extraño”. Estos “ministros” buscan agradar a aquellos oídos que anhelan escuchar los sonidos que sirvan para quitar la comezón de oído que tienen. Estos falsos ministros sirven para entretener y servir a un publico pervertido que aborrece la sana doctrina (2 Timoteo 4:3-4). Algunos grandes ejemplos de esto son el evangelio de “la prosperidad”, el evangelio de “obras”, los conferencistas de “motivación” que en vano usan el nombre de Cristo para promoverse a si mismos, las sectas y cultos, etc.  Dichos “ministros” serán borrados y castigados por el olor desagradable que llega a la nariz de Aquel que es tres veces Santo.                                                              
                                           

  4. Se constituye de una mezcla de hidrocarburos: Así como la gasolina está constituida por una mezcla de hidrocarburos para ser gasolina, así nosotros como siervos, debemos tener una mezcla no de hidrocarburos sino de fruto (Gal. 5:22-23). Dicha mezcla de fruto nos hará crecer en madurez como cristianos y producirá como buen resultado el conformarnos a la imagen del hijo y hacernos siervos calificados y listos para la obra de Dios. (1 Tim 3:1-7; Tito 1:5-9)                                                                     
  5. Se obtiene de manera específica: El combustible más utilizado en nuestro país es, con toda seguridad, la gasolina. Sin embargo, su elaboración no es fácil, ya que para entregar el producto a los consumidores, es necesario el empleo de diversos y complicados procesos y tecnologías. La gasolina es una mezcla de hidrocarburos alifáticos obtenida del petróleo en crudo por destilación fraccionada y que se utiliza como combustible en motores.  La separación y la transformación de ello se hacen en el interior de una refinería. Es aquí donde inicia el proceso de hacer gasolina. Esta es la parte más importante del proceso (y de este escrito), ya que sin esta parte del proceso de destilación, no podríamos obtener la gasolina como la conocemos con todos sus diferentes hidrocarburos, olor peculiar, niveles inflamabilidad y volatilidad. Es decir sin esta parte del proceso obtendríamos, nada.

    De la misma manera que es necesario llevar acabo este proceso especifico en la refinería para obtener la gasolina, si nosotros NO pasamos por un proceso similar de separación y transformación en la refinería de Dios, jamás vamos a obtener todas las características adecuadas y agradables que un misionero y siervo de Dios debe de tener.  Si no pasamos por la refinería de Dios, en donde como en un horno habrá calor, quemaduras, dolor, etc; no podremos ser transformados. (1 Pedro 1:6-9; Filipenses 1:29).  Es en esta refinería, donde Dios nos transforma (2 Corintios 3:18; Filipenses 1:6; Romanos 8:29; Efesios 1:4).  

    Algunos de los medios que Dios nos ha dejado para llevar a cabo dicha transformación es: el estudio intenso, diligente, apasionado de las Sagradas Escrituras. En la medida que lo vayamos conociendo más en su palabra y caminemos con Cristo, nos iremos pareciendo más a Él. Así también, conforme lo vayamos conociendo, irá aumentando nuestra impresión de Dios, nuestra admiración de sus atributos, nuestro asombro por sus maravillosas obras y por su glorioso evangelio. Esta transformación de nuestro ser entero (intelectual, emocional y voluntad) es la transformación que produce misioneros.

¿Por qué sucede esto?

Esta grandiosa transformación crea personas inquietas por proclamar las virtudes de Aquel que llama a pecadores de las tinieblas a Su luz admirable así. 
Pero ¿por qué sucede esto? Naturalmente, todo ser humano habla de aquello de lo que él admira,  de lo que ama y de lo que le apasiona. Si admiras a un jugador de fútbol, cantante o artista inevitablemente hablaras de él. Si te apasiona un trabajo o hobbie, sin duda esto será parte de tu hablar diario. 

De la misma manera, es lógico que todo aquél que admira a Dios por lo que es, que se asombra por sus grandes obras, y que ha sido amado por medio de Cristo y su gran evangelio, querrá hablar y proclamar en todo tiempo. al único Dios vivo y verdadero. 

Preguntas para auto-examinarnos:

¿Hemos entrado en la refinería de Dios? 

¿Estamos siendo apartados? 

¿Estamos siendo transformados? 

¿Somos apasionados y ardientes por las cosas de Dios? 

¿Nuestros deseos egoístas están siendo evaporados? 

 ¿Qué tipo de olor emana nuestro ministerio o nuestra forma de vivir?

¿Qué importancia tienen las misiones y el evangelismo para nosotros?

¿Es Dios nuestra mayor admiración? 

¿Compartimos el evangelio con otros?

Esperamos que estas preguntas sirvan para que nos examinemos de manera honesta y le podamos pedir a Dios que nos ayude, transforme y prepare para su gran obra. 

"Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano para que anduviéramos en ellas".
- Efesios 2:10

"Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres".
- Tito 3:8

Abraham Farrera

Abraham Farrera, 21 años, Venezolano, reside en Santiago de los caballeros en la República Dominicana, es egresado de la Academia Ministerial de la Gracia, es miembro de la Iglesia Bautista de la Gracia. Afpa0711@gmail.com